En este debate en Velilla de San Antonio abordamos las condiciones que hacen posible el municipalismo democrático: desde los programas participados y las primarias proporcionales hasta la importancia de las dinámicas de movimiento o el papel fundamental de las asambleas en su constitución. El municipalismo sólo puede tener tal nombre tal cuando son las vecinas y vecinos quienes se hacen cargo del gobierno de sus vidas y sus territorios. Cuando son ellas quienes materializan el autogobierno democrático.

A lo largo de la charla se analiza el ciclo político municipalista, sus luces y sombras, sus potencialidades y límites, tratando de iluminar la coyuntura actual. Un momento contradictorio y complejo que se juega en un escenario de debilidad de la ‘nueva política’ y cierto aroma a restauración, pero también de más que previsible crisis económica -a pesar de la melodía repetitiva de la ‘recuperación’-. Un municipalismo en movimiento y organizado -desde la base hasta una dimensión federal- sigue siendo la mejor herramienta para transformar el régimen del 78.


Mario Espinoza es miembro del Instituto DM (Instituto para la Democracia y el Municipalismo)
y firmante del manifiesto MxM (Madrid por el Municipalismo)


 

Share This